Bertolt Brecht (1898-1956) Nacido en Augsburgo estudió en las universidades de Munich y de Berlín, vivió en sus país natal hasta 1933, luego del ascenso de Hitler, se vio forzado a exiliarse para vivir primeramente en Escandinavia y luego establecerse en California. Reconocido dramaturgo y director teatral, también poeta y músico. En este libro mediante sus versos, nos muestra un goce más directo de su ideología, con un lenguaje duro y claro denuncia las carencias humanas que llevan a cuestionar la ética y la moral. Sus poemas cargados de la exacta elección en cada una de las palabras provocan el extrañamiento y la reflexión. Las imágenes que conforman su poesía son espejos constantes de la realidad humana, cada verso se renueva frente a la nueva lectura y se carga de nuevos significados y reflexiones. A través de una poesía de impacto este autor nos atrapa e interpela para seguir explorando en su obra y reflexionando sobre temáticas que tiñen nuestra vida cotidiana pero que a veces, tan opacas, no las vemos o las ignoramos. Recomiendo esta selección de poemas y canciones como uno de los mejores libros de poesía que he leído últimamente, también invito a disfrutar de toda la obra de este autor que desde muy joven, atraído por lo distinto, lo extravagante y empeñado en vivir al margen de las normas de su tiempo, de su recato y su sentido de disciplina, demostró que estaba lleno de ideas para construir una sociedad distinta y mejor.
En este nuevo libro de Gustavo Aguilera nos encontramos con un conjunto de relatos en los que el tiempo es una materia sustancial de los mismos. Los personajes que se presentan deambulan por universos hostiles y demandantes que los ubican en situaciones indeseadas. Sin embargo, el estilo de la escritura contamina los sucesos de inocencia y le aporta un tono intimista, como si todo el libro fuera un diario donde el propio autor asienta sus recuerdos. Los cuentos nos narran historias de tres tiempos distintos (ayer, hoy y lo que viene) y a su vez avanzan del realismo a la ciencia ficción. Esta progresión tiene su centro de gravedad en el hoy, en “La pensión de corazones empañados”, donde el autor parece definir el sustrato filosófico de la obra: “Añorando esa felicidad desaparecida detrás de la máscara que dejamos caer en medio de la función.” Y agrega que es bueno saberse “perdedor, rebelde y sentimental”, aunque sus historias tengan un secreto escondido, una sorpresa aguardando, una vuelta de tuerca que las hace sumamente interesantes y disfrutables. Historias que parecerían “indignas” de ser contadas, pues, nadie las creería.
Título: Súper Pocha, merengue y chachachá Autora: Velando, Helen Editorial: La pluma del gato
En esta tercera entrega de la serie de Súper Pocha la heroína debe enfrentarse contra un archienemigo que nos es común a todos: la envidia. Ella y su fiel compañero, Súper Rodríguez, son el blanco de una villana que no soporta la fama de los encapotados que salen a luchar por la justicia, y decide terminar con ellos ideando un plan para dejarlos “pegados” ante la opinión pública. Pegados, además, porque para llevar a cabo sus macabras intenciones utiliza un merengue pegajoso que los inmoviliza en la escena de un crimen, cuya ideóloga, por supuesto, fue Melisa, la villana. Todo este entuerto se desarrolla mientras los protagonistas intentan preservar sus identidades secretas. En la vida familiar suceden dos hechos importantes: un concurso de repostería barrial en el que Pocha y Melisa compiten sin saber que una es la heroína y otra la villana y, por otro lado, la tía Elvira presenta formalmente a la parentela a su novio. Este último resulta ser el comisario inspector retirado Fagúndez (que conoció a Súper Pocha y su identidad secreta en el libro anterior de la serie), quien se convertirá en un aliado de nuestros héroes. Por supuesto, la historia se presenta cargada de humor y divertidas ocurrencias, tanto en los diálogos de los personajes como en la descripción de las situaciones. Un libro absolutamente disfrutable para niños y adultos que aprecien el humor inteligente y la agradable lectura.
Robert Sawyer es un escritor canadiense de ciencia ficción con un largo historial y reconocimiento en el género. Ha sido galardonado en varias oportunidades con los premios más importantes. Uno de los puntos más destacados de su obra es que, en la misma, lo concerniente al contenido científico es muy fuerte. Pero a la vez esta en un lenguaje accesible al público no académico o relacionado con la ciencia en forma directa.
La historia de esta novela (Recuerdos del futuro, editada originalmente en 1999) comienza en el momento que un grupo de científicos lleva a cabo un experimento en un acelerador de partículas en Ginebra para tratar de capturar al evasivo bosón de Higgs. Esta partícula elemental, ha sido postulada pero no descubierta, es fundamental para explicar la constitución del Universo. La búsqueda del experimento en cuestión está orientada a recrear la energía que, hipotéticamente, generó el Big Bang, el origen del Universo.
Como consecuencia del mismo, aunque no termina de ser confirmado, la humanidad entera sufre un desmayo durante un par de minutos. Generando una cantidad de desastres y muertes inconmensurables, a la vez, los desvanecimientos provocan en la gente un salto de la conciencia hacia el futuro en veinte años. Este hecho genera una enorme cantidad de implicancias filosóficas y morales, reflejadas en las diferentes posturas y decisiones tomadas por los personajes. ¿Qué harías si pudieras ver un fragmento de tu futuro y no te gustara? ¿Es posible cambiar el futuro? Estás preguntas presentes en la portada del libro dejan claro estos temas, pero más allá de las especulaciones, el ritmo de la novela no deja de ser vertiginoso en la medida que también se convierte en un relato con visos de policial. Algunos de los personajes no tienen visión de ese futuro, y deducen que han muerto para esa fecha. Uno de ellos se entera que fue asesinado e intenta reconstruir su historia contrastando la información de personas que han visto algo de ese futuro vedado a él, para evitar su muerte. Otros de los científicos se preparan para llevar a cabo una repetición del experimento… pero es preferible no comentar el final, o finales, que nos presenta el autor.
Flashforward es un libro que engancha hasta el último renglón.
La novela llega recién en español a estas latitudes debido al éxito de la serie basada en ella. Es recomendable leer el libro antes, porque más allá de que sea una adaptación de la idea y que existan algunas diferencias, están muy bien logrados ciertos puntos de conexión de estos medios de expresión cultural tan disímiles.
Este libro está compuesto por tres novelas cortas de las cuales, sin duda, las que más he disfrutado es “Los filósofos oscuros” (la que le da nombre a la obra). Las tres novelas, de carácter citadino,comparten la escenografía común de “las barriadas”, que son rancheríos que florecen al pie de un oscuro valle donde sus habitantes comparten la pobreza extrema y las pocas esperanzas de que dicha situación cambie. Las historias son contadas por personajes que conllevan la suerte general de esa tierra golpeada por la explotación del rico y poderoso de turno. Sin embargo, las tres historias derrochan humor negro y sarcásticos comentarios hacia quienes tienen el poder de mejorar la situación de los empleados que hacen crecer sus arcas y no lo hacen. Este aspecto radical de las novelas tiene que ver con las propias experiencias del autor que, nacido en Gales, vivió situaciones de desempleo masivo y pobreza generalizada. En “Oscar”, la primera novela del libro, el protagonista que narra la historia es el sufrido lazarillo de las borracheras descomunales en las que suele caer su patrón (o sea, Oscar), que lo contrató a los efectos de ayudarlo a regresar a su casa, en lo alto de la montaña. Oscar, del cual se destaca su inmensa gordura, es el dueño de la montaña de carbón, de la carbonera y de un puñado de casuchas arracimadas en el fondo del valle. Una vez entonado, comienza cantar con otros borrachines de la taberna hasta que corona la noche explayando su portentoso cuerpacho sobre las prostitutas del lugar. La desprolija vida de Oscar contrasta con las penurias económicas de los lugareños que ni siquiera pueden robar un poco de carbón para calentar sus ateridos cuerpos. El cronista obedece a Oscar, aunque lo tilda en reiterada ocasiones de cerdo, y si bien recibe algunas críticas por estar siempre junto a él (a tal punto que lo conocen como “el muchacho de Oscar”) mantiene una rebeldía latente que en el momento menos pensado desencadena hechos, que a pesar de sus consecuencias no logra mitigar ni sacarlos de la condición en la que viven él y sus vecinos.
“Los filósofos oscuros” son cuatro amigos que se reúnen en el fondo de una taberna, en un espacio reservado a tales fines por el propietario del local, a beber te, aspirar humos de una estufa a leñas disfuncional y conversar sobre las condiciones de vida en las que están inmersos. Aquí, el autor despliega con más intensidad su pensamiento izquierdista y su humor inteligente y sarcástico se hace más punzante. En el mismo tono narrativo que la anterior, el objeto de las críticas es el pastor Emmanuel, que siendo el hijo adoptivo del deplorable dueño de una mina de carbón, cambió el contenido social de sus discursos en la iglesia a instancias de éste ultimo. Incluso, en su juventud, llegó a renunciar al amor de una chica de la cual estaba profundamente enamorado, cuando su padrastro convalecía de una grave enfermedad. Estos amigos, que se llaman a sí mismos los filósofos oscuros, cuentan sus peripecias y las de sus vecinos de las barriadas, recordando viejas historias, que en contraste con el presente, sugieren que los mejores tiempos parecen haber pasado. Al grupo se une Willie, un joven admirador del pastor Emmanuel que intenta convencerlos del halo santo que rodea al veterano hombre de iglesia que ellos conocen demasiado como para dejarse arrobar por sus palabras huecas. Junto a Willie comienzan a cantar escuchando ópera un antiguo gramófono del italiano dueño de la taberna. Al poco tiempo, Willie trae en una ocasión Margaret para que cante con ellos. A través de los cuentos de Willie acerca de Margaret, se enteran que es hija de la señora Radnor que vive en una barriada que está pasando el río. A partir de aquí, comienzan a tejerse conexiones que terminan por vincular pasado y presente que estos amigos aprovechan para urdir un plan que devuelva al pastor Emmanuel el antiguo talante de sus pensamientos.
En la novela que cierra el libro el protagonista es un adolescente flacucho que junto a dos amigos acostumbran a vagar por el bosque en lo alto del valle. El bosque, en el que también se detienen a cantar, es hermoso y bien cuidado por el señor Simeon (homónimo de la novela), quien disfruta escucharlos cantar y que les envía un mandadero con algunos chelines en agradecimiento.Esto hace que el cronista de la historia tenga una buena opinión de Simeon, aun a pesar de los chimentos de las barriadas que dicen que es un hombre viudo, con tres hijas que nunca nadie logra ver. También comentan las sospechas sobre un hombre que hace un tiempo trabajó para Simeon, embarazó a sus hijas y luego desapareció. Estas oscuras habladurías desentonan con la alegría con que éste suele recibir a los tres chicos cuandodeambulan por los bosques de su propiedad. En cierta ocasión, Simeon les anuncia que se quedó sin el muchacho que lo ayudaba y contrata al cronista de la historia, que huyendo de los abusos de su antiguo empleador acepta encantado el trabajo. Todo parece estar bien, aunque no logra ver ni rastros de las hijas de Simeon, aun cuando se queda a dormir en el trastero que su nuevo jefe le asignó como dormitorio. Una noche, mientras el leía una vieja novela de vaqueros que encontró por ahí, se abrió la puerta del dormitorio, se asomó fugazmente la cara de una chica que volvió a desaparecer tras un portazo. A este breve encuentro siguieron otras noches, en las cuales oyó, tras la puerta, voces femeninas, llanto de niños, gritos de Simeon, bofetadas. Después de esto, el protagonista descubre, en una noche de borrachera de su nuevo jefe que el amor desmedido hace de los hombres bestias incontrolables.
Indudablemente, uno de los mejores libros que he leído en lo que va del año. Gwyn Thomas, aunque casi desconocido por estos lugares, merece leerse. Su prosa elegante despliega una agudeza intelectual afilada en su contundente humor negro y su disfrutable ironía. Absolutamente recomendable.
Escrita por el primer premio Nobel de la literatura japonesa Yasunami kawabata (1899-1972), ésta novela fue publicada originalmente en entregas en el diario Asahi en 1930. Retrata la vida en un barrio pobre de Tokio, en una época particular ya que Japón se abre a occidente. Asakusa se caracterizó por ser un barrio marginal, con calles transitadas por prostitutas, soldados de licencia, aprendices de geishas (sumatoris), malandrines, etc.
Kawabata, huérfano desde los tres años, cuidado por sus abuelos, rico tenderos de Osaka, lo que contribuye a que se sienta un turista en Asakusa y desde ese punto escribe el libro. De hecho es lo que le dice a Yumika en el primer diálogo y en el último parlamento se lo recuerda a la joven.
Kawabata se va a vivr a Asakusa durante años, recorre sus calles, interactúa con la gente, saca apuntes. En estas crónicas muestra dos tipos de marginalidad: una muy tradicional representada por los campesinos iletrados, obedientes, de creencias religiosas confusionistas; y la otra más occidental, más promiscua y libertina, la de las prostitutas (alguna de ellas occidentales)
Si bien, a lo largo del libro aparecen varias pandillas, la historia de centra en la Pandilla Escarlata, formada por jóvenes que buscan una identidad propia a través de códigos estrictos y lenguajes codificados. Este libro deja de manifiesto la ambigüedad que caracteriza a la cultura japonesa, que se fascina y rechaza al mismo tiempo la occidentalización. Hecho que queda manifestado al final del libro: “una excesiva influencia occidental significa la pérdida del alma para Japón”.
Muy recomendable para aquellos que les gusta la novela costumbrista. Escrito por un autor sensible y brillante que se sabe distinto de sus interlocutores y que no intenta camuflarse.
La historia se desarrolla en la Europa post-napoleónica; época elegida por Neuman porque, al igual que hoy en día, existió un gran desencanto de las utopías revolucionarias que prometían constituciones, libertades y derechos que terminaron diluyéndose en el afán de poder de políticos y empresarios. Inmersa en ese espíritu la novela comienza con la llegada nocturna de un viajero a Wanderburgo, ciudad ficticia y laberíntica ubicada en la errática frontera entre Alemania y Prusia. Desde el comienzo, el autor cautiva con su prosa hipnótica, cuya virtud es la de fluir sencillamente, condimentada con exquisitas imágenes poéticas sumamente disfrutables. Hans, el viajero protagonista , recorre las calles empedradas de una ciudad que parece desordenar su plano mientras sus habitantes duermen y en la que cada día le suceden acontecimientos que le impiden irse, como si ese extraño lugar tuviera el poder de retenerlo. Estas misteriosas circunstancias propician el trato con personajes que irán apareciendo a lo largo de la historia y que representarán la sociedad europea de la época. Una de las primeras personas que conoce es un organillero que toca su instrumento a cambio de monedas en la plaza principal de la ciudad. A partir de ahí la narración se desgrana con la entrada en escena de otros personajes hasta que Hans se enamora de Sophie Gottlieb, una joven perteneciente a una familia acomodada, que al saber de la profesión de traductor de éste lo invita al “Salón de los viernes”, reuniones organizada por ella misma (que representa a la mujer intelectualmente emancipada y consciente de sus derechos) donde los habitué opinan y discuten de los más diversos temas relacionados con la realidad europea. Una novela excelente, en la que el autor explora y pone al servicio de la historia distintos recursos literarios. El juego de la traducción, la poesía y los sentimientos; la representación dramática de guiones teatrales; las variaciones en los puntos de observación del yo narrante. Sumándole además una prosa original, vibrante y fresca que hace que el acto de leer sea una gozosa y gratificante experiencia.En definitiva, una novela sumamente recomendable, donde el viaje es la Vida y los lugares hitos que nos completan a lo largo del tiempo.