
viernes, 17 de septiembre de 2010
HIPERCONECTADOS

miércoles, 15 de septiembre de 2010
QUÉ TUPÉ
martes, 31 de agosto de 2010
LA IDEA DE AMÉRICA LATINA
Título: La idea de América LatinaAutor: Mignolo, Walter
Editorial: Gedisa
En este ensayo, se propone separar el nombre del sub-continente de la imagen cartográfica que tenemos de él. “La Tierra no fue creada y dividida en cuatro continentes desde sus inicios por un ser divino. América, el cuarto continente, se anexó a los tres que la Cristiandad había imaginado y que San Agustín señaló en La Ciudad de Dios (…) Antes de 1492 América no figuraba en ningún mapa, ni siquiera en los de los pueblos que vivían en el valle de Anáhuac (territorio Azteca) ni Twantinsuyu (Territorio Inca). Los españoles y los portugueses, únicos ocupantes europeos durante el siglo XVI, bautizaron el continente cuyo control y posesión estaba en sus manos. Hoy en día resulta difícil pensar que los Incas y los Aztecas no vivían en América y más aún que no vivían en América Latina.”
En el prologo el autor explicita que divide la teoría en tres momentos histórico-estructurales heterogéneos en la relación entre los imperios y las colonias. El primero conforma la concientización de la existencia de América por parte de Europa. El segundo coincide con la aparición de la Latinidad como doble identidad imperial y colonial. El tercero se centra en la ideología de una división continental que se observa mundialmente entre América Latina y América Sajona.
Contextualizando en estos tres momentos históricos, el autor desarrolla diferentes conceptos que sustentan la Idea de América Latina como un continente inventado por Europa, el concepto de “Descubrimiento” que se nos ha inculcado desde la educación primaria se devela y desteje en varios conceptos dejando la invención, la revolución, el racismo, la masacre, la supresión y la imposición en evidencia. Los relatos que hablan del “Descubrimiento” no son los de los habitantes de Anáhuac ni Twantinsuyu, sino los europeos. La idea de América, entonces, es una invención europea moderna limitada a la visión que los europeos tenían del mundo y de su propia historia, es lógico que la colonialidad fuera pasada por alto o disfrazada de injusticia necesaria en nombre de la justicia. Colonizar a un pueblo consiste en apropiarse de su territorio y de su historia, de su ideología y de su idiosincrasia, eso fue lo que hicieron los portugueses y españoles y bautizaron el continente para comenzar a planificar también una organización social, religiosa, política y económica igual a la que tenían en Europa.
Mignolo plantea la dicotomía o la doble cara de la moneda en dos términos claves, Modernidad/Colonialidad: “Desde la perspectiva europea la modernidad se refiere a un periodo de la historia que se remonta al Renacimiento europeo y al descubrimiento de América. Desde la perspectiva del otro lado, el de las ex colonias portuguesas y españolas de América del sur, la idea propuesta por los intelectuales es que la idea de la modernidad va de la mano con la violencia de la colonialidad.” Por lo tanto, la ideología clave de América Latina, que complementa al conservadurismo, el liberalismo y el socialismo, es el colonialismo. Que se manifiesta como una ideología oculta bajo la promoción de las otras, que hacen positivo el progreso de la modernidad y favorecen la elocuencia de la misma. De esta manera las diferencias coloniales se transforman en valores y el poder colonial se naturaliza bajo el proyecto próspero de la modernidad. Entonces el colonialismo es la ideología innombrable, aquella que todos desean terminar y que consideran un proceso desagradable pero necesario, los proyectos explícitos se describen con términos positivos: civilización, desarrollo, democracia, modernización y socialismo.
Detrás de esa retórica el colonialismo convirtió las colonias en entidades marginales, temporal y espacialmente, es el complemento del imperialismo que se implementa a través de la colonialidad, que solapado siempre bajo la modernidad, promueve y lleva a cabo la supresión de todo aquello que se opone a su marcha y no se encuentra en su paradigma, cambia la historia de los pueblos y la distorsiona según su beneficio.
Otro concepto que desarrolla el profesor es el de Latinidad, que lo presenta como una identidad racial. Detrás de éste concepto se esconde el racismo que margina por el color de la piel, el aspecto físico, la lengua o la religión. Separando a los individuos en tres categorías: “seres Humanos de primera” que eran los españoles, cristianos, blancos; los criollos y mestizos eran considerados como “seres humanos de segunda clase” y dejando al margen de la categorización a los indios y africanos, que no eran considerados seres humanos.
martes, 6 de julio de 2010
Cabo Negro- Armand Ugon, Eloísa
Título: Cabo Negro
Autor/a: Armand Ugon, Eloísa
Editorial: Mondadori
Págs: 190
La novela transcurre en Cabo Negro, como lo anuncia el título de la obra. Un lugar cuya descripción nos hace recordar los balnearios de Rocha, que son territorios de extremos que oscilan entre el bullicio y la infesión veraniega y los despoblados y silenciosos inviernos. Y es, precisamente, en uno de esos inviernos, temporada ideal para el buceo reflexivo, en que cuatro mujeres y un hombre unidos por la infancia en común y por el compromiso de cuidar a éste último, ven agitadas sus vidas por el arribo de Augusto Arnával, después de más de veinte años de ausencia. Esta presencia, tangencial en la novela, reaviva viejos rencores que crecen hasta la connivencia de las cuatro mujeres en un plan de venganza. Pedro, el hombre que padece una enfermedad que lo mantiene en cama y sin muchas posibilidades de comunicarse, no aprueba aquella actitud de sus amigas, sin embargo poco puede decir (y menos hacer). Arnával fue también integrante de grupo de amigos de la infancia, él era el lindo del grupo, el seductor y simpático Augusto, que supo conquistar y lastimar por igual a estos viejos amigos. El tema central de la novela es lo no dicho, el rencor acumulado y su forma de salir a la superficie. El mérito más destacado de la autora es la creación de los mundos interiores de cada personaje, sus formas de sentir y rehacerse ante esa herida común que los atraviesa en forma latente que amenaza solapadamente con estallar. Una muy buena novela, de esas que indefectiblemente nos obliga a mirarnos para adentro y formularnos preguntas.
La Papisa- Cross, Donna W.
Título: La PapisaAutor/a: Cross, Donna W.
Editorial: Salmandra
Pgs.: 412
miércoles, 23 de junio de 2010
Pancho investigador: Amatistas en el Catalán
Conocí a Pancho en el recreo de una Escuela, yo había llevado unos libros para mostrarles a los niños y como nadie se acercaba a la mesita, que había preparado con tanto esmero, tome uno de los Libros y me puse a leer. De repente aunque era invierno, hacía calor y el aire estaba un poco húmedo, estaba descubriendo otro mundo, todo se había esfumado: la escuela, las agujas en el reloj ansiando la llegada de los niños, el timbre del recreo, todo.
Estaba en Artigas descubriendo junto a Pancho un lugar completamente diferente, lleno de magia y de historia.
Pancho conoció a Nahuel por medio de Augusto, un amigo que tenían en común, una tarde de lluvia en la que Pancho le pidió la computadora a su mamá para chatear y se los encontró en
También me emocioné cuando aparece la más Linda de todas las Lindas “en cámara lenta como si se bajara de una nube de algodón de azúcar, de esas rosadas.” Esa Morocha, con su pelo lacio largo era tan linda como para enamorarse.
Helen Velando Uruguaya nacida en Montevideo el 3 de Diciembre del 1961, cantante y escritora, guionista de humor y docente de teatro. En este libro con un lenguaje sumamente cotidiano nos presenta una aventura atrapante y divertida junto a Pancho y sus nuevos amigos, que se desarrolla en un mundo para descubrir, cargado de misterio y lugares hermosos para visitar con la imaginación. Realmente un libro de esos que no querés que se termine, con un personaje que te invita a buscar más aventuras, (“Me podrían llamar Pancho el aventurero”) y a querer leer más sobre él. Recomendado para todas las edades, luego de mucho tiempo sin leer títulos dentro de los clasificados como “infantiles”, sin duda es el mejor para retomar con la categoría.
(“Me podrían llamar Pancho el famoso”)
Valeria Schiappapietra
jueves, 10 de junio de 2010
La construcción de la noche- Domínguez, Carlos María

Pero, también, recorren sus páginas “El Tola” Invernizzi, Idea Vilariño, Mª Esther Gighio, J. L. Borges, Juan Rulfo, Mario Vargas Llosa, etc.
Y aquí quiero detenerme en el interrogatorio que le realizaron por publicar “El guardaespaldas” de Nelson María en el semanario Marcha*.
Comisario- ¿A qué partido pertenece?
Onetti- No estoy afiliado a ningún partido.
C- Pero, ¿cómo? Al menos tendrá simpatías.
O- Yo no tengo simpatías.
C- A ver… ¿Usted a quién hubiera votado?
O- Yo no hubiera votado por nadie.
C- ¿Pero, usted no cree en ningún partido político?
O- En ninguno.
C- Pero, entonces… ¿en qué cree?
O- Yo no creo en nada (respondió indiferente, para que el otro comprendiera su sinceridad)
C- Entonces, yo pongo “anarquista”.
O- Sí, ponga “anarquista”.
Ésa misma indiferencia que muestra Onetti en el interrogatorio es la que traslada a sus personajes. Los meses en que estuvo recluido hicieron mucha mella en un hombre que nació para ser libre, que no se ató por los convencionalismos de su época. Así, una vez recuperada su libertad, se marchó al destierro en España para no volver jamás, pese a los intentos de Julio Mª Sanguinetti y Tabaré Vázquez.
En resumen, es un libro recomendable tanto para que quienes ya conocen la obra de Onetti la entiendan más profundamente, como para quienes por prejuicio no se han animado a adentrarse en el mundo sórdido que éste nos muestra a través de sus cuentos y novelas.
Y para despedirme les dejo una frase magistral de Juan Carlos Onettí, que la podemos encontrar en la página 7 de ésta obra: “Sí, fue una infancia feliz. Pero, tal vez, como en ningún otro período de la vida, tan profundo, personal, tan íntimo, tan cuantioso en el recuerdo es éste… Decir infancia implica sin remedio un fracaso equivalente a contar los sueños”.
Willy Von Nostrum
* Publicado original junto con el libro “Estás aquí para creerme” de Mª Esther Gighio. Libro que complementa a la obra a que hacemos referencia en ésta nota.
